POR ESTO ME VOY DE ARGENTINA.

Si bien la emigración guarda una relación estrecha con lo económico, en mi caso esta no es la causa por la cual dejare este país. Argentina es una nación no viable, sin futuro.

 Un país donde falta “cultura del trabajo y el esfuerzo”


En estos últimos 30 años se instauró en la Argentina la obligación del Poder Político de mantener a aquellos que no trabajan con planes sociales y otras prebendas, provenientes siempre del erario público, o sea, de los aportes que por impuestos y otras obligaciones paga el resto de los argentinos que trabajan y producen.


Desde entonces, la vagancia se ha adueñado de las calles con el nombre de piquetes. Son los “pobres” que alguna vez fueron ayudados de manera no formal por los gobiernos argentinos, pero que ahora se ha hecho una insana costumbre, una camarilla, y, con la muletilla de la inclusión social, le quieren, los políticos, hacer creer a la gente que se trata de una obra de bien.


Los denominados piqueteros, son aquellos que, por no hacer nada mejor, se juntan en las arterias de pueblos y ciudades, a toda hora, a protestar por cualquier cosa, sin mostrar un mínimo gesto de complacencia por la sagrada cultura del trabajo. Son como peces en el agua esperando la carnada sin sacrificio ni esfuerzo.


Hoy, con la mágica y perniciosa palabreja de la “INCLUSIÓN”, los gobiernos han introducido, en la vida de los argentinos que viven trabajando, a estos perezosos no siempre bien nacidos, que hacen de la barbarie su única manera de mostrarse: cortan calles y avenidas molestando y a veces agrediendo a los que necesitan pasar para ir a su trabajo, arruinan con campamentos parques